Desde el Café de Paris, donde un plato de farfale pomodoro, una ensalada niçoise y una cerveza, cuestan 52,40 euros, y a pesar de los guardarrailes, se puede observar con detalle constante ir y venir de un montón de vehículos, casi todos descapotables y de las más variadas marcas (Porsche, BMW, Audi, Jaguar, Ferrari, Aston Martin, un Bentley y varios SLK) que se pasean por la plaza del Gran Casino lentamente, aunque en alguna ocasión, a alguién se le pilla el pie en el acelerador, la verdad es que circulan con exasperante lentitud. Como si se tratara de un accesorio de serie, en cada uno de estos vehículos, una o varias chicas (unas con con gorra, otras con la melena al aire, pero todas con gafas de sol) hacen lo que hoy viernes -que no hay F1- hay que hacer en Montecarlo: Ver y ser vistas...
La primera y segunda sesión de entrenamientos libres que se han disputado hoy, han servido para dos cosas: una para consolidar a Hamilton como el hombre a batir y dos: para ver imágenes como la que acompaña este artículo, que es la verdadera esencia de este G.P. de Mónaco. Hamilton, decía, ha sido el más rápido en la segunda tanda, mientras que Raikkonen lo ha sido en la primera. Pero hay que destacar a Niko Rosberg el cual, tanto en la primera (5º) como en la segunda (2º) ha demostrado que tiene manos. Otros elementos a destacar de esta jornada, han sido: una tapa de alcantarilla suelta, y los golpes de Fernando Alonso (7º en ambas tandas), de Piquet -que sigue sin dar pie con bola- y de Sutil, que ha destruido el morro de su Force Indian.
En muchas ocasiones se ha cuestionado el circuito de Montecarlo -donde este fin de semana se disputará el G.P. de Mónacode F1- por su seguridad. Los F1 corren, como sabes, entre guardarrailes, sin escapatorias, sobre un asfalto desgastado y, por ello, con muy poca adherencia. Pese a ello, el trazado (que no circuito) de Montecarlo sigue siendo una de los mejores espectáculos que la F1 pueda ofrecer. No por sus adelantamientos, que apenas los hay; sino por su alto contenido de glamour, rareza, sofisticación y un poco tambien de ostentación. En este sector, en el de la F1, no eres nadie sí -como los arábes con su Meca- no has ido, al menos, una vez a ver el G.P. de Mónaco. Si has ido, sabes de lo que estoy hablando. Si no has tenido ocasión de ir, no pierdas el tiempo y vete a Montecarlo este fin de semana.