Sí, no escribí nada sobre la victoria de Massa en el G.P. de Brasil del pasado domingo. Ni tampoco del primer campeonato del mundo de F1 que conseguía Hamilton. Ni de si Glock dejó o no pasar a Hamilton adrede, temas, sin duda, importantes en su momento (o sea: el domingo) pero irrelevantes – es mi opinión- desde el mismo lunes.
Medianoche. Suena mi móvil. Es mi ex colega profesional (todos tenemos un pasado) y amigo Alessandro (que no se llama así, pero mejor dejarle en el anonimato…, ya que es mi garganta profunda…) y que trabaja en un equipo de F1 como responsable logístico. Me llama desde Sao Paolo (…me asusto al pensar lo que me va a costar la llamadita…) para contarme que en McLaren no lo tienen nada claro con respecto al rendimiento del motor de Hamilton.
Uri Geller es un mentalista que se hizo famoso en España al ser invitado en un programa de televisión y doblar –sí, doblar- en directo y delante de las cámaras, una cuchara con solo el poder de su mente… Y hoy, Uri Geller, vuelve a ser noticia, por que se ha hecho público que asiste psicológicamente a nada más y nada menos que a Lewis Hamilton. He de reconocer que, no hace más de una semana, mis, digamos: “contactos en la F1”, me comentaron que a este mentalista se le había visto junto al piloto de McLaren…, pero me resistí a creérmelo y, mucho menos, a escribirlo. Y me equivoqué. De haberlo hecho, me habría anotado un tanto periodístico…, o quizá también el mayor de los ridículos...
G.P. de China. El gran día (eso nos vendieron). Parrilla de salida: Hamilton (McLaren) en la “pole”. Detrás, los dos Ferrari: el de Raikkonen y el de Massa. Fernando Alonso en cuarto lugar. Kubica, el que aún podía aspirar al título –mal fin de semana para BMW- muy lejos. Todos expectantes: los pilotos, los espectadores y los “entendidos”. Ansiosos por ver como los Ferrari “machacaban” a Hamilton que, según los “que saben sobre el tema”, no soporta la presión de ser el líder… Semáforo en rojo. Semáforo que se apaga y salida. Hamilton sale como un tiro. Detrás Raikkonen y Massa le siguen en este orden. Hamilton que se va y punto final. Poco más hay que decir de esta carrera.
A solo un par de carreras para que termine este "movidito" mundial de F1, parece que por lo que estoy leyendo, hay sobre el papel, solo dos pilotos candidatos al título: Massa y Hamilton, pero en mi opinión hay tres: Massa, Hamilton y ,ojo: también Kubica. Cierto es que los dos primeros: Massa, que ahora es el "bueno" de la película y Hamilton (el "malo") con solo cinco puntos de diferencia entre ambos son, a priori, los protagonistas de este final de temporada. Pero Kubica, el "feo", con doce puntos menos que Hamilton y solo cinco menos que Massa, puede ser el "outsider" inesperado. Y todo ello, como en una buena película -aunque no sé si del género; drama o comedia- siempre con la actuación especial de: Fernando Alonso, en el papel del "sheriff", ya que según los "entendidos", puede ser quién decida, a última instancia, y sin favoritismos..., el desenlace final de este campeonato. Recapacitemos.
Mal lo tiene Hamilton, y verán por qué. Ayer, Fernando Alonso no se cortó un pelo cuando declaró que intentará favorecer a Felipe Massa para que sea este, y no Hamilton, el que se proclame campeón del Mundo este año. A Hamilton y, por tanto, a McLaren, le siguen creciendo los enanos a solo un par de carreras para finalizar esta temporada. Los más puristas; esos que aún creen en el fair play, quizá se asombren y regañen a Alonso, pero en mi opinión, las declaraciones de Alonso obedecen más a una lógica de futuro, que no a un simple rencor o venganza.
El presidente de Ferrari, desde ayer y a través de la prensa italiana, no hace más que intentar sacar hierro, a la desastrosa jornada que vivió su equipo en el pasado G.P. de Singapur. Y lo hace, declarando que circuitos como Singapur no deberían albergar a la F1; que son trazados más propios de un -y cito- "evento ecuestre que de un carrera de F1..." Hombre, entre nosotros, señor Montezemolo, yo lo que haría sería cuestionarme la, digamos: profesionalidad de los miembros de su equipo y no arremeter, gratuitamente, contra un tipo de G.P. -innovador por disputarse de noche- que, muy a pesar suyo, me dá que se repetirá, y no solo en Singapur, sino también en Japón, en China y en Australia.
Mucho me temo que, en Ferrari, las cosas están cambiando. Los últimos resultados de Massa están, en mi opinión, precipitando unos cambios importantes en el seno de la Scuderia Ferrari. Cambios favorables a Massa, pero a la vez incómodos para Raikkonen. En Valencia pudimos adivinar que Raikkonen, a pesar de ser el actual campeón del mundo, toda la estrategia del equipo durante la carrera fue la de potenciar y favorecer a Massa (lo que es lógico, ya que dominó la carrera con autoridad) y casi ningunear a Raikkonen. Quizá de allí vino la precipitación de éste piloto que terminó arrollando a su mecánico cuando se detuvo a poner gasolina.
Ayer, viendo -a ratos- el G.P. de Europa que se disputó en el Valencia StreetCircuit, me convencí de dos cosas: que la gente de Valencia supo hacer muy bien su trabajo al "crear" de la nada, un magnífico circuito de "quita y pon"; pero también de que la carrera de ayer -como tantas otras- fue, en mi opinión, aburrida, monótona y terriblemente repetitiva, vamos: un coñazo de carrera... La F1 de ayer me aburrió tanto que, incluso, en varias ocasiones hice zapping para ver la horterada de la ceremonia de clausura de los juegos olímpicos... Por ello me permito dejarme de monsergas y añadir la foto de un buen par de piernas... paseandose por el paddock...
Bueno, pues tanto han trabajado en el motor del Renault de Alonso, que al final..., claro: se ha roto. Pese a ello, Fernando ha conseguido el sexto mejor tiempo de la jornada. Lástima que el aceite dejado en la pista por el Renault, haya ocasionado que el Ferrari de Massa -mejor tiempo de hoy- haya quedado hecho trizas al golpear contra el muro. Movidita jornada en la que los McLaren de Hamilton y Kovalainen (2º y 3º clasificados hoy) han conseguido meterse por delante de Raikkonen (Ferrari) y Kubica (BMW).