Mal lo tiene Hamilton, y verán por qué. Ayer, Fernando Alonso no se cortó un pelo cuando declaró que intentará favorecer a Felipe Massa para que sea este, y no Hamilton, el que se proclame campeón del Mundo este año. A Hamilton y, por tanto, a McLaren, le siguen creciendo los enanos a solo un par de carreras para finalizar esta temporada. Los más puristas; esos que aún creen en el fair play, quizá se asombren y regañen a Alonso, pero en mi opinión, las declaraciones de Alonso obedecen más a una lógica de futuro, que no a un simple rencor o venganza.
Fernando Alonso, ayer, hizo lo que tenía que hacer. Quizá se precipitó, sí pero en mi opinión, Alonso estuvo brillante. Se la jugó una y otra vez. En la salida magnífico. Durante las primeras vueltas hizo volar -en la medida de sus posibilidades- el Renault. Golpeó una valla. Entró en boxes. Se la jugó también con la elección de los neumáticos (montó ultra-blandos de lluvia) cuando todos utilizaban blandos de lluvia. Adelantó a quién pudo. Se precipitó en una maniobra soprendente, y se la dió... Allí terminó su carrera. Bueno, total por lo que podía perder hizo lo que tenía que hacer. Pero Alonso, aparte de todo esto, volvió a ser el tema principal de los muchos rumores que ya circulan, insistentemente, por el Paddock de la F1.
Ayer, Fernando Alonso, volvió a subirse a un RenaultF1. Tras una temporada (nefasta temporada, por cierto) en McLaren, Alonso volvió a ser "mi Alonso": el más rápido de los pilotos presentes en Jerez. Y fue el más rápido con el coche del año pasado, ya que el nuevo -el que disputará el Mundial F1 2008- se presentará en estos próximo días en el circuito de Cheste (Valencia). Durante media jornada, modificó cuatro detalles y consiguió el mejor tiempo del día: así de fácil. Con ello Alonso, no solo se reafirma como un "pedazo de piloto" sino que además deja claro que el monoplaza Renault del 2007, según parece, no era tan "malo" como sugerían Fisichella y Kovalainen.