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David Coulthard, que se retirará de la F1 a finales de este año, ha afirmado que la mejor opción para su equipo (Red Bull Racing) no es otra que la de "fichar" a Fernando Alonso. Este escocés, de 37 años -un "viejo" para la actual F1- y amigo de sus amigos, lo ha dicho publicamente en la cadena ITV: "mi sustituto debe ser Alonso. Si el equipo Red Bull puede contar con su experiencia, este equipo puede estar en lo más alto el próximo año". Con esta afirmación, Coulthard no solo confirma que Alonso es, hoy por hoy, uno de los mejores pilotos (cosa que ya sabíamos) sino que además, puede ser el punto diferencial en un equipo. O lo que es lo mismo: quién se "quede" con Alonso, puede acceder al grupo de los "Top Four o Five de la F1". Y me sirve este comentario, para hablarte un poco de este personaje que lo es; un hombre que llegó a la F1 cuando Ayrton Senna se mató. La historia de este "veterano" de la F1, es larga aunque no muy, digamos, impactante a nivel de grandes resultados. Coulthard como piloto, se inicio en 1983 y, claro, lo hizo como casi todos, en corriendo en Karts. Más tarde se pasó a la Formula Ford 1600 Británica (una verdadera escuela de pilotos) campeonato que ganó en 1989. Debutó en la F1 en 1994, aunque antes disputó, con éxito, las 24 Horas de Le Mans. Fue piloto primero del equipo Williams y más tarde en McLaren. Ha disputado hasta hoy, 237 Grandes Premios de Fórmula 1, consiguiendo en estos catorce años de actividad: 12 Pole Position, 18 vueltas rápidas y 13 victorias. Pese a este historial, no ganó nunca un Campeonato del Mundo de F1, terminando el pasado año en décimo lugar. Cuando finalice este Mundial 2008, David Coulthard se retirará. Lo anunció en Silverstone; y lo hará para dedicarse, desde su magnífica residencia en Mónaco, a jugar a Golf y a gestionar el circuito de Donnington, del que es socio-propietario (y que albergará el G.P. de Gran Bretaña, sustituyendo Silverstone de calendario 2010) Y con este escocés, la F1 perderá a uno de los últimos iconos del siglo pasado (sí, de la década de los noventa, que tampoco esá tan lejos...) Una tipología de pilotos para los que la competitividad estaba siempre intrinsecamente ligada a la educación y caballerosidad (menos para Schumacher, claro) tanto dentro como fuera de la pista.
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