Button, por quién pocos daban un duro (incluso Briatore llegó a decir que era un piloto rescatado de la “cola del paro”) es hoy, lunes, Campeón del Mundo de Pilotos 2009; y Brawn GP, un equipo que se formó de los restos de Honda F1 también es hoy Campeón del Mundo de Constructores 2009. En suma, que la temporada 2009 pasará a la historia de la F1 como un año extraño en el que los “grandes” (McLaren y Ferrari ) no han estado a la altura. Los “medio-grandes” (Toyota, Renault, BMW-Sauber) tampoco y los que poco ”contaban” (Brawn GP y Red Bull) han sido los que, al fin y al cabo, han conseguido brillantes resultados.
De hecho, si tomamos como referencia el último gran premio de F1 disputado en Singapur, queda claro que nadie – ni en Renault, ni en el paddock en general, ha echado de menos a Flavio Briatore. Quizá solo las cámaras que, una y otra vez, nos enfocaban primeros planos de su poco esbelto cuerpo, o del “angelito” hablando con uno o con otro personaje quizá de la misma calaña, le hayan echado de menos. Pero, en líneas generales, nadie, absolutamente nadie ha encontrado a faltar a Briatore. De si la sanción impuesta a este personaje es exagerada o no, no voy a entrar. Solo me permitiré dos apuntes, dos reflexiones personales sobre el tema: un Briatore en la F1 es más controlable que un Briatore libre pululando por el mundo. Y prefiero antes a un sinvergüenza como Briatore, que a un niñato, un "teleñeco" chivato como Piquet.
Bueno, en parte, era de esperar. La sentencia del Consejo Superior de la F.I.A (Federación Internacional de Automovilismo) contra Renault, Briatore y Symonds –insisto- era de esperar. Renault como equipo, solo ha recibido una “advertencia” (una tarjeta amarilla, vamos) por la que se le comunica que en caso de repetir una “maniobra” antirreglamentaria durante los próximos dos años ello le supondrá dos años de inhabilitación en el mundial de F1. Para Flavio Briatore ex Director del equipo –eso sí que es gordo- se le ha suspendido de cualquier vinculación con la actividad deportiva del automóvil “de por vida”. Y eso, la verdad, son muchos años…
La verdad es que sobre el tema del cese o despido (más bien lo segundo…) de Briatore que desde ayer ya no pertenece al equipo Renault ING F1, poco o nada se me ocurre añadir de lo que se haya dicho ya. Eso sí: que ha sido una decisión inteligente, no me cabe la menor duda. Junto a Briatore también se ha ido el director técnico, Pat Symonds, pero esto no es relevante, porque a quién conocemos todos es a Briatore.
El tema Piquet-Renault (para quien no sepa, se lo cuento más adelante) esta en su punto más tórrido. Ayer se supo que Renault ING F1 (el ex-equipo de Nelson Piquet Jr.), interpuso una denuncia contra Nelson Piquet en la que le acusaba de deteriorar la imagen, profesionalidad y decoro de esta escudería y, particularmente, de sus máximos responsables: Briatore (Director General) y Symons (Director Deportivo). Así las cosas, parece que este asunto va para largo.
Entender los ocultos entresijos y el entorno de la actual F1; a mí, no sé si a ti también, se me hace difícil. Cierto es que es un mundo -el de la F1- en el que se habla de millones (de euros) como si los regalasen o, al menos, a mí me da esa sensación. También es cierto que la F1 por si misma subyuga, enamora, tiene un contenido erótico-snob (si se me permite combinar estas dos palabras y los distintos conceptos que definen…) que deja boquiabiertos a unos, entusiasmados a otros y, a muy pocos, indiferentes.
Creo que desde hace unos meses “los” de la F1: definiendo “los” como los que gestionan la actual F1 (ya sabes: Mosley, la FIA, Ecclestone, Motezemolo, la FOTA…) han perdido no solo las formas si no que también los “contenidos”. Me explico. Mientras que Mosley sigue intransigente con sus continuas y sutiles amenazas cuando la verdad es que ya tiene o debería tener un pie fuera de FIA; o Ecclestone no se corta cuando habla y justifica ciertas prácticas dictatoriales (con la figura de Hitler como modelo a seguir) o la misma FOTA, que sigue insistiendo en que debe “ganar” más dinero por aquello de que sus asociados son los que ponen el "espectáculo": todos, repito, están aplicando la nefasta estrategia de: “a río revuelto, ganancia de pescadores…” dando una imagen global -en mi opinión- muy poco consistente para el gran público.
Huy!!!!!, que mal rollo hay en la F1. Por un lado, en un gesto magnánimo (propio, muy propio del Presidente de la FIA) Max Mosley, el miércoles, ofrecía a los equipos “rebeldes” de la FOTA (Asociación de equipos de la Formula Uno) "que, sí, que… aceptamos pulpo como animal de compañía… ", o lo que es lo mismo: que nada hombre, lo del límite a 45 millones lo dejamos para 2011… que para el 2010, pues nada, el límite lo pongo en 100 millones…
Este próximo viernes puede ser una jornada histórica en el mundo de la F1. La FIA, la FOTA y, por tanto, el futuro de la F1 tal y como la conocemos hoy, puede cambiar radicalmente su actual formato. Desaparecer, me da que no, pero de no llegar a un acuerdo, la nueva F1 podría desvincularse de la FIA, de la Federación Internacional del Automovilismo (como hicieron en su momento, por ejemplo, las “24 Horas de Le Mans” en el ámbito de los antes denominados Sport-Prototipos y actualmente Campeonato LMS “Le Mans Series”) Por ello deberemos estar atentos. La situación no es otra que un pulso entre los intereses de Max Mosley (Presidente de la FIA) y los de la FOTA (Asociación de equipos de la F1 y su Presidente: Lucca Cordero di Montezemolo, que es también el Presidente de Ferrari)
Flavio Briatore (Cuneo, Italia, 12 de abril de 1950) es el director del equipo de Fórmula 1 Renault ING Team. Trabajó desde muy joven como instructor de esquí y también en la gerencia de un restaurante. A principios de los años 70 estuvo empleado en la Bolsa de Italia y fue durante esa época cuando conoció a Luciano Benetton, fundador de la empresa de textil Benetton. Fueron amigos y también socios al abrir en 1979, el Grupo Benetton, sus primeras cuatro tiendas en los Estados Unidos: Briatore fue nombrado director de operaciones del Grupo para el mercado americano. Debido a sus exitosas pero agresivas políticas comerciales para establecer y otorgar franquicias, el Grupo logró un crecimiento impresionante logrando gran popularidad. En 1989, ya disponía de ochocientas tiendas en los Estados Unidos, convirtiendo, un éxito que convirtió a Briatore en una persona económicamente acomodada. El número de tiendas finalmente se estabilizó en doscientas lo que le hizo perder a Briatore ciertointerés por ese negocio.